Marcos 11:25: «Y cuando estéis orando, perdonad, si tenéis algo contra alguno, para que también vuestro Padre que está en los cielos os perdone a vosotros vuestras ofensas».
Muchas personas comienzan a leer la Biblia y a orar sin considerar un paso importante; el estado de su corazón. Es por eso que a menudo están leyendo sin recibir revelación y orando sin experimentar paz en el corazón.
A veces tratamos de ocultar la perturbación del corazón involucrándonos en otras actividades, intentando olvidarla o posponer el momento de enfrentarla. Pero la respuesta es espiritual; la solución viene al arrepentirnos de nuestros pecados y buscar el rostro de Dios para recibir Su perdón.
Cuando la retrasas, estás acumulando la perturbación en tu corazón. No se puede resolver tratando de encubrirla con trabajo arduo, actividades de ocio o buscando culpables.
El retraso en enfrentar estos asuntos del corazón ocurre cuando no estamos realmente listos para tratar con el pecado que ha causado la perturbación. Tal vez porque hubo un disfrute temporal del pecado, o porque no se ha estado alerta para reconocer lo que realmente significa. Pero como cristianos, ¡debemos atacar la raíz! ¡Debes estar bien con Dios!
Satanás intenta usar la culpa del pasado para paralizarnos en el presente e impedirnos tomar las decisiones correctas. Pero la verdad es que cuando volvemos a Dios con todo nuestro corazón, Él está listo y dispuesto a recibirnos, perdonarnos, y el pasado se ha terminado. Los errores que cometiste ayer no te descalifican. Así que no pierdas más tiempo; identifica dónde fallaste, pide perdón a Dios y vuelve a conectarte con Él.
Oración: Señor Jesucristo, hoy vengo ante Ti en necesidad de Tu perdón divino. Confieso mis pecados sabiendo que sólo Tú puedes calmar la tormenta dentro de mí. Gracias por Tu misericordia y por hacerme pleno. En el nombre de Jesús, amén.