Mateo 15:8: “Este pueblo de labios me honra; Mas su corazón está lejos de mí.”
Pueblo de Dios, nunca olviden que el cristianismo es una relación que se radica en el corazón; no es una religión. Hoy en día, es muy fácil priorizar agradar a las personas con palabras impresionantes cuando oramos en público o cuando recitamos versículos. Pero como nos recuerda Mateo 15:8, fácilmente podemos fingir que ‘honramos’ a Dios con nuestros labios mientras nuestro corazón está lejos de Él.

La mentalidad religiosa es muy peligrosa porque utiliza cosas aparentemente de Dios mientras desconecta nuestra dependencia diaria de Él, nuestra Fuente. Por ejemplo, la oración puede convertirse en un ritual cuando decimos palabras sin creerlas; cuando ya no se involucra el corazón y el Espíritu ya no puede inspirar. Sin la ayuda del Espíritu Santo, tus oraciones pueden impresionar a los hombres, pero no llegar a Dios. Sin la ayuda del Espíritu Santo, leerás la Biblia solo para informarte, no para transformarte. Sin la ayuda del Espíritu Santo, tu ayuno es simplemente una huelga de hambre.

La mentalidad religiosa no reconoce la importancia del corazón. Por eso, podemos seguir un plan humano, aunque al principio haya sido inspirado por Dios, pero lo convertimos en una fórmula que adoptamos sin importar el estado del corazón. Necesitamos inspiración del Espíritu Santo, no imitación del hombre. Necesitamos revelación del Espíritu Santo, no repetición de lo que funcionó en el pasado. Necesitamos una relación con Dios, no una religión.

Oración: Señor Jesucristo, perdona mi mentalidad religiosa que ha intentado replicar resultados a costa del proceso, que ha sustituido la inspiración por imitación y ha reemplazado la revelación con repetición. Dame la gracia de honrarte con todo mi corazón. En el nombre de Jesús, amén.