Proverbios 4:25-27: «Tus ojos miren lo recto, y diríjanse tus párpados hacia lo que tienes delante. Examina la senda de tus pies y todos tus caminos sean rectos. No te desvíes a la derecha ni a la izquierda; aparta tu pie del mal».
Pueblo de Dios, la vida es un regalo de nuestro Creador; hemos sido creados para honrarlo con la forma en que la vivimos. Al comenzar cada mañana, sabemos que Su misericordia es nueva (Lamentaciones 3:22-23), pero eso no nos da permiso para vivir imprudentemente y dar nuestro corazón a las múltiples fuentes de distracción que nos rodean. Por el contrario, nuestras vidas deberían reflejar la posición de Dios en nuestros corazones.
Hay un dicho común, «Cuando ganas la mañana, ganas el día» y muchos se despiertan decididos a hacer las cosas bien. Muchos tienen la intención de comenzar el día alimentando sus almas con la Palabra de Dios, pero se enredan en una trampa común: la trampa de la distracción. ¿Cuál es la causa? Toman el teléfono antes de tomar la Biblia. Y antes de que se den cuenta, algo que pretendían mirar durante unos minutos se convierte en unas horas.
Cuando te levantes por la mañana, saluda primero a Dios antes que a cualquier otra persona o cosa. Saluda a Dios antes que a tu teléfono. Arrodíllate y di: «Gracias, Jesús, por un nuevo día».
Cuando se trata de actividades importantes, ¡debes tomarlas en serio! Por lo tanto, pueblo de Dios, aquí tienes un consejo sobre el uso de la tecnología: Antes de revisar tu teléfono, revisa tu corazón. ¿Está tu corazón bien con Dios? ¿Hay algún asunto que debes resolver? ¿Hay alguien con quien debas reconciliarte? Antes de revisar las noticias, revisa tu corazón. Antes de examinar tus redes sociales, examina tu corazón. Y cuando se trata de recreación, no busques simplemente algo entretenido; busca algo edificante.
Oración: Señor Jesucristo, reconozco mi debilidad ante Ti. Ayúdame a evitar la trampa de la distracción guardando Tu Palabra en mi corazón y meditando en ella día y noche. En el nombre de Jesús, amén.