«Buen día, vence hoy y vence para siempre. Me llamo Norvel y soy de Sudáfrica. Cuando mi hijo tenía unos dos años, empezó a sufrir convulsiones y, tras numerosas pruebas, se descubrió que sus niveles de hierro eran muy bajos. Durante años, acudimos a hospitales y médicos por este motivo, y le recetaron medicación crónica. Mientras luchaba contra la deficiencia de hierro, volvía del colegio muy agotado y se pasaba todo el día durmiendo. Cuando se despertaba de ese sueño, se quejaba de nuevo de que estaba cansado, y por la noche dormía como si no hubiera dormido en todo el día. Además, en cuanto a la medicación, si alguna vez salíamos de la ciudad, teníamos que asegurarnos de llevar toda su medicación. Cada tres meses, teníamos que recoger su medicación. Era una pesadilla porque, cuando nos acostábamos, siempre nos quedábamos despiertos mientras él dormía, ya que no sabíamos cuándo volvería a tener una convulsión.
Hace unos dos años, envié una petición de oración por mi hijo y nos invitaron a un Servicio de Oración Interactiva. Tras el servicio, mi esposa y yo decidimos poner nuestra fe en Dios. Han pasado ya unos dos años desde aquella oración, y mi hijo nunca más ha vuelto a tener niveles bajos de hierro ni ha sufrido ninguna convulsión. Ha sido completamente sanado. Toda la gloria sea para Dios. Mi hijo ha sido sanado de la deficiencia de hierro y de las convulsiones.
Fue difícil, pero damos gracias a Jesucristo por lo que ha hecho en nuestras vidas. Ya no hacemos uso de medicamentos y todos dormimos en paz gracias a la misericordia y la compasión de Dios. Gracias, Jesucristo».