Las preguntas más importantes de la vida

«La fe en Cristo es el único remedio eficaz contra el temor a la muerte».

Todo ser humano tiene hambre de conocer a Aquél que lo creó. En otras palabras, todo el mundo tiene el deseo de experimentar a Dios. Por ejemplo: piensa, ¿qué pasa por tu corazón cada vez que la angustia o la tragedia golpean en la vida? Nuestro corazón nos dirige a clamar a Alguien superior a nosotros, a buscar algo más fuerte que nosotros mismos.

En las palabras de un hombre sabio en Eclesiastés 3:11: Dios ha puesto la eternidad en el corazón humano.

Hay dos preguntas cruciales que todos nos hemos hecho en algún momento de nuestras vidas:

  • ¿En qué consiste la vida?
  • ¿Qué ocurre cuando la vida se acaba?

¿Conoces la respuesta a estas preguntas? ¿Y cómo afectan estas respuestas, o la falta de ellas, a tu vida cotidiana?
¿Se traduce en la realización y satisfacción en el trabajo, las relaciones y la familia?
¿Encuentras gozo y paz en tu interior, independientemente de la situación que te rodea?
¿Tienes un propósito que te ancla incluso ante las pruebas y la tragedia?

Hagamos una pregunta que nos haga reflexionar: si te dijeran que hoy es tu último día en la tierra:

  • ¿Qué harías? ¿Adónde irías? ¿Qué dirías?
  • ¿Cómo cambiaría tu comportamiento, tu actitud, tu forma de afrontar la vida?

La cruda realidad es que cualquier día, incluso hoy, puede ser tu último día en la tierra. La muerte es el destino común que todos compartimos. ¿Te da temor pensar en la muerte? ¿Estás seguro de dónde pasarás la eternidad?

Si tu corazón está hambriento de un significado para esta vida y de la seguridad de una vida después de la muerte, ¡la respuesta te la ha dado Jesucristo!

La esencia del Cristianismo genuino es una relación con Jesucristo por la fe; una relación que se extiende incluso más allá de la tumba, liberando a «todos los que por el temor de la muerte estaban durante toda la vida sujetos a servidumbre» (Hebreos 2:15).

Pero, ¿quién es realmente un Cristiano? Las personas hoy en día dan numerosas razones para llamarse a sí mismos Cristianos.

Por ejemplo, dicen:
«Soy Cristiano porque mis padres son creyentes».
«Soy Cristiano porque asisto a los servicios de la iglesia en Pascua y Navidad».
«Soy cristiano porque estoy convencido de que Jesús es el Hijo de Dios».
«Soy cristiano porque trato de ser una buena persona».

El problema con estas respuestas es que no mencionan la única razón que califica a alguien como Cristiano.

Aquí está el desafío:
Puedes asistir a la iglesia y no ser un Cristiano.
Puedes leer la Biblia y no ser un Cristiano.
Puedes ser criado en un hogar devoto y no ser un Cristiano.
Puedes eliminar malos hábitos y tratar de ser una persona moral y aún así no ser un Cristiano.

¡Esas acciones por sí solas no hacen que una persona sea un Cristiano! Hay una gran diferencia entre saber de Dios y realmente conocerlo.

Hay una gran diferencia entre saber de Dios y realmente conocerlo.

El hombre es un pecador que no ha alcanzado el estándar perfecto de Dios. El castigo por esto es la muerte; la separación eterna de Dios. Ya sea que hayas tratado de ‘ser una buena persona’ y mantener los estándares de Dios revelados en la Biblia o que hayas vivido tu vida sin preocuparte por Dios o la eternidad; la realidad es que todos hemos fallado. Todos tenemos una deuda que simplemente no podemos pagar. Por lo tanto, ¡todos necesitamos desesperadamente de Su perdón!

Dios vino a la tierra en la persona de Jesucristo, que entró como hombre y vivió Su vida sin pecado. ¡En la Cruz del Calvario, Él murió por nosotros y pagó por nuestros pecados!
A través de nuestra fe en Él, recibimos:
– Su justicia.
– El perdón de nuestros pecados.
– El regalo de la vida eterna.

Entonces, ¿quién es un Cristiano? Un cristiano es una persona a quien Dios ha perdonado mediante la obra consumada de Jesucristo en la Cruz (Tito 3:3-6).

Este es el punto principal:

Ser un Cristiano no se trata de lo que tú haces; se trata de lo que Cristo Jesús ha hecho.

Por Su sacrificio desinteresado en la Cruz, Jesús nos hizo aptos para Dios y nos reconcilió con Dios.

En Hechos 16:30-31, un agente de la ley le hizo al apóstol Pablo la pregunta más importante: «¿Qué debo hacer para ser salvo?». Pablo simplemente respondió: «Cree en el Señor Jesucristo; y serás salvo». ”

¡Somos salvos por este asombroso Evangelio de la gracia que dice que Jesús nos ama, murió por nosotros y nos perdona cuando abrimos nuestros corazones para creer!

Tu refugio está en estas palabras: ¡Sólo cree!

Mientras lees esto, ¿cuál es tu situación actual?
– ¿Sientes que la vida te ha engañado?
– ¿Estás luchando contra la decepción, el desánimo o la depresión?
– ¿Estás buscando un propósito más grande que tú mismo?

¡Mira a Jesús con fe! Al ser clavado injustamente en la cruz, Jesús se convirtió en la maldición que tú merecías (Gálatas 3:13-14). Él tomó tu pobreza, tu enfermedad y tu pecado para que pudieras recibir la bendición que Dios prometió a aquellos que guardaran Su ley; incluyendo una provisión abundante para cada necesidad en tu vida.

¡Jesús derrotó al diablo en el Calvario cuando Él resucitó (Colosenses 2:15)! ¡Es Su victoria sobre la muerte la que nos da la victoria sobre el diablo en nuestra vida diaria aquí en la tierra y por la eternidad en el Cielo!

Al escuchar la Palabra Viva de Dios y abrazarla por fe, tú recibes:
– La seguridad de la vida eterna con Cristo.
– Fortaleza divina para manejar los desafíos diarios de la vida.
– Un propósito claro para guiar tus planes y decisiones.

Si tu corazón se siente impulsado por este breve mensaje a rendir tu vida a Jesucristo, te alentamos a que hagas esta oración.
Si alguna vez te sentiste cerca de Dios pero ahora te sientes distante o nunca has conocido la realidad de una relación con Jesucristo; basta con decir esta oración:

Amado Señor, confieso que soy un pecador. Clamo a Tu santo nombre, Jesucristo. Perdona todos mis pecados. Creo que Tú moriste en mi lugar y resucitaste de entre los muertos de acuerdo con las Escrituras. Te recibo en mi corazón. Gracias Señor, por mi salvación.

¡Eres bienvenido a la familia de Dios! Recuerda, aceptar a Jesús como tu Señor y Salvador es sólo el primer paso en tu viaje de fe. ¡La aceptación debe ir acompañada de un compromiso! Cuando nos comprometemos, nos convertimos en seguidores de Jesús. El compromiso sirve como un puente entre nosotros y Jesús.

Para crecer en la fe, te alentamos a desarrollar tu relación con el Espíritu Santo leyendo tu Biblia diariamente. ¡Cuanto más leas con devoción, más entenderás sobre ti mismo y sobre el Dios que te creó! También te animamos a encontrar una Iglesia Viva y a participar con ellos.